Un estudio de calidad revela que algunas marcas infantiles contienen exceso de azúcar y edulcorantes no aptos para niños.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha encendido las alarmas para el ciclo escolar 2026 al identificar diversas marcas de yogur que, a pesar de estar orientadas al público infantil, no son recomendables para el consumo habitual. El análisis, publicado en la Revista del Consumidor, se centró en evaluar el contenido de azúcares totales, la presencia de edulcorantes artificiales y el aporte real de proteína. Los resultados demuestran que el diseño de los empaques y la publicidad dirigida a menores suelen ocultar perfiles nutricionales deficientes que comprometen la salud metabólica de los niños.
Entre los hallazgos más preocupantes, la autoridad resaltó tres marcas específicas que fallan en cumplir con los estándares de salud pública para el “lunch” escolar. Marcas como Yoplait Kids y variantes de Danonino han sido señaladas por contener jarabes de alta fructosa y niveles de azúcar que exceden las recomendaciones diarias de la OMS para menores. Además, el estudio detectó que algunos productos utilizan edulcorantes no calóricos que, por normativa de etiquetado en México, deben llevar la leyenda precautoria “No recomendable en niños” debido a su impacto en el desarrollo del paladar y la flora intestinal.
Desde la perspectiva técnica de la industria láctea, estos productos suelen presentar un bajo contenido de fermentos lácticos vivos en comparación con los yogures naturales. La Profeco observó que el uso de saborizantes y colorantes artificiales sustituye el valor nutricional de la fruta real, entregando un producto con alta densidad energética pero escasos micronutrientes. Para los analistas del sector, esta brecha entre la percepción de “saludable” y la realidad química del producto es un punto crítico que exige una reformulación urgente por parte de los fabricantes.
El reporte también destaca que el consumo excesivo de estos yogures procesados está directamente relacionado con el aumento de los índices de obesidad infantil y caries dental. Al ser presentados en formatos prácticos para la escuela, los padres de familia suelen integrarlos en la dieta diaria sin advertir que una sola porción puede cubrir casi el 50% del azúcar permitido para un niño. Por ello, la Profeco insta a los consumidores a priorizar el yogur natural sin azúcar añadido, complementado con fruta fresca, como la única alternativa láctea segura para el desarrollo infantil.
Finalmente, este estudio de 2026 refuerza la rigurosidad de la Norma Oficial Mexicana (NOM-051) sobre el etiquetado frontal de advertencia. La exposición de estas marcas busca forzar una competencia basada en la transparencia nutricional y no solo en el marketing visual. Para el sector profesional lácteo, la lección es contundente: la tendencia global hacia etiquetas limpias (clean label) y productos reducidos en azúcar ya no es una opción, sino un requisito indispensable para mantener la licencia social y comercial en el mercado infantil mexicano.
Fuente: ADN 40
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