La fiscalización federal detectó pagos por 1,106 millones sin comprobar en Leche del Bienestar en Chihuahua dentro de sus contratos de compra.
La Auditoría Superior de la Federación emitió observaciones financieras por un monto superior a 1,106 millones de pesos en las operaciones de compra de leche fresca ejecutadas por la delegación del programa público en el norte del país. El dictamen fiscalizador determinó que el organismo descentralizado dispersó estos recursos presupuestarios sin contar con la documentación probatoria indispensable que acredite la entrada efectiva del alimento a los almacenes oficiales. Entre las irregularidades documentadas sobresale la ausencia sistemática de boletas de pesaje, tickets de báscula certificados y dictámenes analíticos emitidos por laboratorios de calidad en rampa de recibo. Los contratos auditados correspondientes al ejercicio fiscal reciente incluyeron las asignaciones de mayor volumen financiero destinadas a captar la producción primaria de la cuenca lechera chihuahuense. Este descontrol administrativo compromete la justificación legal de las transferencias federales y exhibe graves omisiones en la fiscalización de las compras agropecuarias gubernamentales.
Las anomalías operativas se concentraron en las compras de leche fluida realizadas en los municipios de Chihuahua y en centros receptores vinculados de San Pedro, Coahuila, así como en los convenios de maquila industrial suscritos con procesadoras privadas. El informe técnico reveló que el convenio principal estipulaba que el cien por ciento del producto debía entregarse y verificarse en instalaciones públicas, situación que fue omitida al canalizarse hacia once centros de acopio particulares donde el personal institucional no intervino en la recepción física. De igual manera, las auditorías evidenciaron un nulo control sobre los volúmenes de crema derivados del proceso de descremado y estandarización, desconociéndose los rendimientos de grasa butírica obtenidos y su posterior comercialización comercial. Los expedientes de los proveedores incorporados al padrón se actualizaban de forma deficiente y se autorizaban dispersiones bancarias aun cuando existían registros de productores fallecidos en los listados de beneficiarios. La falta de verificación higiénica en los puntos de descarga privada vulneró la trazabilidad de los tanques de frío y debilitó los estándares bromatológicos exigidos por la normativa pecuaria.
Estas inconsistencias contables salen a la luz en un momento en que los establos lecheros del norte del país atraviesan un severo estrangulamiento comercial por recortes unilaterales de cupos y rezagos de liquidación. Mientras el organismo fiscalizado dispersaba cifras millonarias sin soporte físico, cientos de pequeños y medianos ganaderos del centro-sur del estado denunciaron castigos a sus precios y límites de compra de hasta el 40% en corral. Esta distorsión debilita el funcionamiento del precio de garantía institucional fijado en 11.50 pesos por litro, forzando a los productores familiares a rematar sus excedentes en canales informales a tarifas de ruina. Asimismo, la falta de transparencia en la captación institucional estimula la proliferación de sucedáneos elaborados con grasas vegetales que compiten de manera desleal frente a la leche genuina de vaca en los anaqueles urbanos. La brecha entre los recursos erogados en el papel y la falta de liquidez en las salas de ordeña profundiza la asimetría económica que castiga a los verdaderos productores de las cuencas del semidesierto.
El balance presupuestario del programa oficial evidencia deficiencias estructurales en el control interno y en la supervisión de las gerencias estatales responsables de la administración contractual. La gestión operativa asignó pagos multimillonarios amparada únicamente en la existencia de cuentas bancarias y registros fiscales activos, prescindiendo de auditorías técnicas a pie de báscula para corroborar los litros entregados. Esta relajación en los filtros de control financiero permitió la operación de asociaciones y apoderados legales que concentraban contratos sustanciales sin demostrar la capacidad zootécnica de sus hatos proveedores. Los costos asociados al procesamiento industrial, transporte en pipas y deshidratación de excedentes no contaron con un balance de masa que justificara las mermas operativas reportadas ante la Secretaría de la Función Pública. Para la agroindustria láctea nacional, la falta de comprobación en esquemas subsidiados drena partidas que debieron destinarse a infraestructura de frío, silos forrajeros y fondos de contingencia para amortiguar la inflación de insumos.
La resolución de estas observaciones exigirá una reestructuración a fondo de los mecanismos de compra pública para garantizar que los recursos federales lleguen íntegros a los ganaderos que sostienen la producción diaria en el campo. Las organizaciones del sector pecuario demandan padrones públicos auditables, básculas calibradas y análisis de laboratorio independientes que certifiquen el pago puntual por sólidos totales a cada establo registrado. Resulta indispensable erradicar la intermediación opaca y transparentar la asignación de cuotas de entrega para devolver la certidumbre contractual a los corrales de Delicias, Meoqui, Saucillo y Camargo. Solo mediante un ejercicio presupuestario riguroso y libre de discrecionalidades administrativas será posible rescatar la confianza en los programas de abasto social y evitar que el quebranto institucional colapse a la ganadería lechera de Chihuahua. La defensa de la soberanía alimentaria nacional depende de que las políticas públicas honren sus reglas de operación y reconozcan con justicia el esfuerzo de los productores primarios de México.
Fuente: Emeequis
Ahora puedes leer las #noticias más importantes en los canales de #Whatsapp de #eDairyNews!!
🇲🇽 eDairy News MÉXICO: https://whatsapp.com/channel/0029VaLDr0G4SpkLXxDY3t2x






