Ganaderos y autoridades de Hidalgo investigan la venta de un supuesto producto lácteo a 4 pesos que desplaza a la leche en Tulancingo.
Una grave alerta sanitaria y económica se encendió en la cuenca del Valle de Tulancingo tras la denuncia de productores lecheros locales sobre la comercialización irregular de un sustituto alimenticio comercializado a cuatro pesos por unidad, el cual es ofrecido al consumidor como si fuera leche auténtica de vaca. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Hidalgo (Sader Hidalgo), encabezada por Napoleón González, intervino de forma inmediata tras sostener reuniones de emergencia con las asociaciones ganaderas de la región. El funcionario estatal descartó de forma categórica que la mercancía corresponda a un lácteo genuino, argumentando que los costos elementales de extracción primaria a pie de establo se sitúan en un rango de entre seis y ocho pesos por litro, lo que vuelve financieramente imposible colocar leche cruda o pasteurizada por debajo de ese margen sin incurrir en fraude bromatológico o dumping comercial.
En el ámbito zootécnico y operativo de los hatos en el Valle de Tulancingo —histórico polo lechero del altiplano central donde se abastece la manufactura tradicional de crema de rancho, requesón y quesos frescos como panela y canasto—, la introducción de materias primas adulteradas socava los esfuerzos técnicos en establo. Cosechar leche que cumpla con los estándares de la Norma Oficial Mexicana NOM-155-SCFI-2012 exige rutinas rigurosas de manejo en salas de ordeño, despunte y presellado de pezones para mitigar patologías como la mastitis ambiental. Inmediatamente después de la ordeña mecánica o manual, el fluido debe ingresar a tanques termos de enfriamiento rápido a cuatro grados centígrados de forma continua para inhibir proliferaciones bacterianas y evitar la elevación de la acidez titulable. Estos protocolos sanitarios, sumados a los procesos industriales de pasteurización continua estandarizada a más de 72 grados centígrados o ultrapasteurización (UHT) a 138 grados centígrados durante cuatro segundos, resguardan la estructura de las micelas de caseína y los glóbulos de grasa butírica, cualidades ausentes en formulaciones apócrifas que carecen de trazabilidad sanitaria.
La Copriseh quedó a cargo de tomar muestras del supuesto lácteo y analizarlas en laboratorios certificados. (Crédito: Shutterstock)
Desde la perspectiva del mercado agroalimentario y la comercialización en México, la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Hidalgo (Copriseh) tomó el control técnico del caso para levantar muestras en expendios y canalizarlas a laboratorios certificados. Las pesquisas iniciales señalan que el insumo proviene de plantas ubicadas en las regiones del Bajío y Jalisco, desconociéndose por el momento si arribó en presentación líquida a granel o como polvo rehidratado. El análisis pericial evaluará el cumplimiento de la Norma Oficial Mexicana NOM-183-SCFI-2012, ordenamiento que regula al producto lácteo y al producto lácteo combinado exigiendo un contenido mínimo de 22 y 15 gramos de proteína por litro respectivamente (de la cual el 80% debe ser caseína obligatoria), además de prohibir el engaño comercial mediante leyendas que simulen leche 100% pura cuando se sustituye la grasa butírica por aceites vegetales de palma o soya y sueros deshidratados de importación.
La comercialización clandestina de sucedáneos a precios de derribo profundiza la asfixia financiera de los establos familiares hidalguenses en un contexto de encarecimiento sostenido de insumos agrícolas. En la ganadería lechera de pequeña y mediana escala, el rubro de alimentación del ganado vacuno —basado en ensilados de maíz, heno de alfalfa y concentrados comerciales balanceados— absorbe más del 70% del gasto operativo corriente por litro extraído en corral. Cuando los talleres queseros informales o el comercio minorista sustituyen la leche fresca fluida por mezclas sucedáneas a cuatro pesos para abaratar costos, se suspenden las compras de leche en establos regionales, estrangulando el flujo de caja semanal de los ganaderos. Esta competencia desleal impide cubrir los costos fijos de energía eléctrica y medicamentos veterinarios, orillando a los productores a descastar vientres de alto valor genético o abandonar la actividad pecuaria.
La resolución de esta contingencia en el Valle de Tulancingo exigirá una intervención coordinada entre la Sader Hidalgo, la Copriseh, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y las autoridades sanitarias de Jalisco y Guanajuato para rastrear las rutas de distribución y sancionar a las plantas elaboradoras. Resulta imperativo intensificar los operativos de inspección en tianguis, abarrotes y queserías locales, verificando que los productos ostenten el porcentaje exacto de leche en su etiqueta frontal y retirando de inmediato aquellos que violen las especificaciones físico-químicas de inocuidad. Asimismo, orientar a los consumidores hacia el consumo de lácteos debidamente certificados salvaguardará la salud infantil frente a deficiencias nutricionales graves. El freno a la distribución de sustitutos apócrifos ratifica que la vigilancia sanitaria rigurosa y la defensa de la leche fresca pasteurizada son condiciones indispensables para garantizar la rentabilidad ganadera y salvaguardar la soberanía del sector lácteo en México.
Fuente: adn40
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