La industria láctea en el Valle del Yaqui enfrenta un panorama desafiante tras registrarse una caída del 20% en la producción de leche durante el último trimestre. Según reportes de productores locales y organismos del sector en Sonora, este descenso es una consecuencia directa de factores climatológicos adversos que han alterado los ciclos biológicos del hato ganadero. La reducción no solo afecta el volumen de acopio, sino que presiona la cadena de suministro en una región clave para el consumo del noroeste mexicano.
El principal catalizador de esta baja es el estrés calórico extremo que ha azotado a la región. Las vacas lecheras, altamente sensibles a las variaciones térmicas, han visto reducida su capacidad de conversión alimenticia y productividad diaria debido a temperaturas que superan los umbrales de confort animal. Este fenómeno biológico provoca que el ganado priorice la termorregulación sobre la producción de leche, lo que resulta en ordeñas menos eficientes y una menor calidad en los componentes sólidos del lácteo.
A la crisis climática se suma el incremento sostenido en los costos de producción, especialmente en lo que respecta a forrajes y suplementos nutricionales. Los productores del Valle del Yaqui señalan que mantener los estándares de alimentación necesarios para compensar el desgaste físico del ganado es cada vez más costoso, lo que reduce los márgenes de utilidad. Esta pinza económica —menor producción con mayores costos— pone en riesgo la estabilidad de los pequeños y medianos establos de la zona.
Desde la perspectiva del mercado local, la disminución en el flujo de leche cruda genera una competencia más agresiva entre las plantas procesadoras y los queseros artesanales por el poco producto disponible. Aunque la demanda se mantiene estable, la escasez estacional obliga a los analistas a prever ajustes en los precios finales al consumidor para el cierre de año. Esta situación resalta la urgencia de invertir en infraestructura de enfriamiento y sistemas de manejo ambiental más avanzados en las unidades de producción.
Finalmente, el sector ganadero del sur de Sonora hace un llamado a las autoridades para fortalecer los programas de apoyo ante contingencias climáticas. La resiliencia de la cuenca lechera del Valle del Yaqui depende de la implementación de tecnologías de mitigación de calor y una mejor planeación forrajera. Sin estas intervenciones, la volatilidad de la producción seguirá siendo una amenaza constante para la soberanía alimentaria y la economía rural del estado en los próximos ciclos.
Fuente: Diario del Yaqui
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