Sin evidencia científica que la relacione con la inflación corporal, la leche es un alimento que tiene un gran valor nutrimental; aquí en GANADERIA.COM platicamos de mitos como la intolerancia, las supuestas hormonas y su valor como una proteína con beneficios directos a la salud humana.
La leche es un alimento con una larga historia de consumo humano y un gran valor nutricional, sin embargo, existen muchos mitos y creencias erróneas que generan dudas sobre su consumo.
No hay evidencia científica relacionada con la inflación
Uno de los principales, es que produce inflamación, sin embargo, no hay evidencia científica que respalde esta afirmación, e incluso existen algunos estudios que sugieren que puede tener un efecto contrario.
Si bien la intolerancia a la lactosa es un padecimiento real que debe ser diagnosticado por un especialista, es incorrecto afirmar que en general los lácteos son malos para la salud, pues la mayoría de las personas pueden procesarlos sin problemas.
Como podemos ver, hay muchos mitos que privan a la gente de consumir leche, sin embargo, son más los motivos para hacerlo, empezando porque es una fuente valiosa de calcio, esencial para cuidar la salud de huesos y dientes.
Es rica en proteínas de alta calidad, necesarias para el crecimiento, la reparación de tejidos y el mantenimiento de la masa muscular, además de vitaminas como A, D y del grupo B; y minerales, incluyendo potasio y fósforo, todos ellos importantes para el cuerpo.
Ingesta para ser un auxiliar en la prevención de enfermedades
La ingesta de leche trae consigo otros beneficios directos a la salud, como reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares; también brinda protección contra infecciones, pues es rico en lactoferrina, proteína que ayuda en el fortalecimiento del sistema inmunológico.
Al ser una proteína animal, es ideal para incluirla en las dietas cuyo propósito es controlar el peso, ya que aumenta la saciedad; sin mencionar que es sumamente versátil a la hora de cocinar, ofreciendo una amplia variedad de platillos dulces y salados.
Sin embargo, es fundamental recordar que todo consumo de alimentos debe basarse en la moderación y en el estado de salud, por lo que si es el caso, se debe consultar a un nutriólogo y / o médico ante cualquier duda.