Decodificamos el significado de la etiqueta “sin azúcar añadida” en productos lácteos para que la comunidad profesional y el consumidor no confundan la lactosa natural con los azúcares libres.
El mensaje “sin azúcar añadida” en el etiquetado de productos lácteos se ha convertido en un diferenciador clave para el consumidor consciente de su ingesta de azúcares libres, pero su significado requiere una comprensión precisa por parte del sector agroindustrial. Este reclamo certifica que la leche o el derivado lácteo no ha incorporado sacarosa, jarabes o cualquier otro edulcorante calórico durante las fases de procesamiento o envasado. Es un punto vital para la salud pública y la estrategia de mercado de las empresas lácteas que buscan adaptarse a las tendencias de nutrición bajas en azúcares.
La distinción fundamental para el analista de alimentos y el consumidor radica en la lactosa, el azúcar natural e intrínseco de la leche. La leche cruda contiene lactosa por naturaleza, un disacárido que es una fuente de energía esencial. Por lo tanto, un producto “sin azúcar añadida” sí contiene azúcares: los que aporta la lactosa (aproximadamente $4.5$ a $5$ gramos por cada $100$ mililitros de leche). Para la industria láctea, es crucial comunicar esta diferencia para evitar confusiones y sustentar la confianza del consumidor en la calidad nutricional de la leche.
Es imperativo no confundir la categoría “sin azúcar añadida” con “sin azúcar” o “cero azúcar”, las cuales están reservadas por regulaciones como las de la FDA (o normativas similares) para productos que contienen una cantidad insignificante de azúcares totales (menos de $0.5$ gramos por porción). Para el periodismo de divulgación profesional, es importante destacar que la opción “sin azúcar añadida” es una excelente alternativa a los lácteos saborizados que sí incorporan grandes cantidades de azúcares extras, pero no debe ser vista como una opción “libre de carbohidratos” por el contenido natural de lactosa.
El auge de la leche “sin lactosa” introduce otra capa de complejidad en el etiquetado. Aunque estos productos son a menudo percibidos como “más sanos” o “sin azúcar”, su proceso implica la adición de la enzima lactasa, que rompe la lactosa en glucosa y galactosa. Estos monosacáridos son percibidos como más dulces que la lactosa original, aunque no se haya añadido azúcar extra. El productor lechero debe entender que esta percepción de mayor dulzor puede ser erróneamente interpretada por el consumidor, reforzando la necesidad de transparencia en el etiquetado.
En resumen, la etiqueta “sin azúcar añadida” en el sector lácteo es un indicador de buenas prácticas en el procesamiento de alimentos, alineado con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de limitar los azúcares libres. Sin embargo, para los productores, industriales y analistas, la clave está en educar al mercado sobre la presencia de la lactosa natural y cómo su consumo no está asociado a los mismos riesgos que el exceso de azúcares añadidos, manteniendo el valor intrínseco de la nutrición láctea.
Fuente: Para más detalles sobre la diferencia en el etiquetado, consulta la nota original en News Report MX.
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