Autoridades de Hidalgo encendieron las alertas tras detectar la venta de un supuesto producto lácteo a cuatro pesos en Tulancingo.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Hidalgo activó protocolos de inspección sanitaria y comercial tras confirmarse la comercialización clandestina de una sustancia ofrecida como sucedáneo de leche a un precio atípico de cuatro pesos por unidad en el Valle de Tulancingo. El titular de la dependencia estatal, Napoleón González Pérez, informó que la denuncia partió directamente de las asociaciones ganaderas locales, cuyos agremiados detectaron la introducción masiva de este insumo para abastecer talleres rústicos dedicados a la elaboración de derivados lácteos. Las primeras indagatorias apuntan a que los cargamentos proceden de zonas del Bajío y del estado de Jalisco, ingresando al territorio hidalguense sin certificados de origen ni trazabilidad sanitaria clara. Ante la gravedad de los hechos, el gobierno estatal solicitó la intervención inmediata de la Secretaría de Salud y de la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Hidalgo (Copriseh) para tomar muestras de laboratorio y determinar la composición bromatológica del producto.
En el plano técnico y zootécnico, las autoridades desestimaron de manera categórica que el fluido comercializado corresponda a leche genuina de vaca, dado que la estructura de costos de producción en corral hace inviable cualquier cotización cercana a los cuatro pesos. Obtener un litro de leche cruda en establos familiares y semiextensivos del altiplano central demanda actualmente un costo operativo directo que oscila entre los seis y ocho pesos, absorbiendo únicamente en alimentación del hato, forrajes ensilados y concentrados más del 70% del valor final del ordeño. Los especialistas sospechan que el insumo corresponde a una emulsión formulada a base de sueros lácteos deshidratados, almidones modificados, permeados y grasas vegetales hidrogenadas de palma o soya, o bien a excedentes lácteos reconstituidos sin pasteurización controlada. El empleo de estas mezclas en tinas queseras no solo desnaturaliza el rendimiento de caseínas y altera la acidez titulable, sino que compromete la inocuidad biológica si carece de enfriamiento continuo a cuatro grados centígrados o de un tratamiento térmico estandarizado a más de 72 grados centígrados.
En el eslabón comercial y de mercado, la proliferación de estos análogos a precios de remate representa un golpe demoledor para los ganaderos que abastecen la cuenca lechera de Tulancingo, Acatlán y Cuautepec. Al inundar los obradores queseros tradicionales con sucedáneos a cuatro pesos, se desplaza la compra de leche cruda auténtica, forzando a los pequeños productores a rematar su ordeña matutina por debajo de sus costos de recuperación. Esta distorsión reproduce una competencia desleal histórica en los canales minoristas y mercados populares, donde productos elaborados con grasas vegetales se venden bajo la denominación engañosa de queso ranchero, panela o quesillo de hebra. Las auditorías de la Copriseh buscarán no solo sancionar la venta irregular, sino evitar que alimentos carentes de densidad nutricional, calcio biodisponible y proteína de alto valor biológico lleguen a las mesas de las familias vulnerables de la región metropolitana de Pachuca y el Valle de Tulancingo.
La viabilidad financiera de las explotaciones pecuarias en Hidalgo atraviesa una fase crítica marcada por el rezago en infraestructura de acopio público y el encarecimiento de los insumos agropecuarios indispensables para la suplementación del ganado. Los establos locales, que ya enfrentan la parálisis en la construcción de los centros de acopio lechero de Tulancingo y Tizayuca, carecen de canales formales de compra como el precio de garantía federal para colocar sus excedentes diarios. En este entorno de vulnerabilidad económica, la penetración de insumos fraudulentos asfixia el flujo de caja semanal de los ganaderos, impidiéndoles solventar nóminas, diésel para maquinaria y medicina preventiva contra patologías de ubre como la mastitis. La falta de liquidez orilla a los hatos familiares a deshacerse de vientres productivos en rastros locales, acelerando la descapitalización del patrimonio pecuario en una de las zonas de mayor arraigo lechero del estado.
La neutralización de estas prácticas fraudulentas requerirá una vigilancia estricta en las vías carreteras de acceso a la entidad en coordinación con la Guardia Nacional y las policías estatales para frenar el trasvase de pipas y contenedores con sustancias lácteas no certificadas. Resulta urgente que la Copriseh acelere la emisión de los dictámenes de laboratorio para clausurar los puntos de distribución clandestinos y decomisar los lotes adulterados antes de su dispersión en el comercio semifijo. Asimismo, el gobierno estatal y las asociaciones ganaderas deben redoblar las campañas de fomento al consumo de leche y quesos artesanales 100% de vaca, orientando a los queseros sobre los riesgos sanitarios y legales que implica procesar insumos no regulados. Frenar el comercio desleal de sucedáneos ratifica que defender la calidad bromatológica y la transparencia en el abasto lácteo constituye un compromiso ineludible para garantizar la rentabilidad ganadera y salvaguardar la salud pública en México.
Fuente: Telediario
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