La estrategia 2026-2030 para abandonar la leche en polvo importada y fortalecer la soberanía láctea impulsa reformas claves, pero expone brechas en competitividad productiva y logística local.
El reciente Plan Federal de Cero Importaciones anunciado en México propone que, de aquí a 2030, toda la leche adquirida para programas sociales provenga exclusivamente de la producción nacional, eliminando gradualmente la compra de leche en polvo importada y fomentando la autosuficiencia láctea. En Sinaloa —tradicional cuenca lechera— esta ambición presidencial se enfrenta a retos concretos de competitividad, infraestructura y adaptación productiva, que ponen a prueba la implementación efectiva del programa.
La Estrategia de Crecimiento 2026-2030 busca que el estatal programa Leche para el Bienestar acopie hasta 800 millones de litros anuales de leche fresca producida en México, potenciando el mercado doméstico y beneficiando directamente a tamberos. Sin embargo, Sinaloa actualmente aporta solo un 0,7 % de la producción nacional de leche, lo que subraya la necesidad de modernizar sus sistemas de producción y acopio para cumplir con las metas federales.
Un foco crítico para los productores sinaloenses es la falta de infraestructura técnica en la región. Aunque se planifican plantas pasteurizadoras en Mazatlán y Ahome, sus años de retraso administrativo e inversión pendiente han generado escepticismo entre líderes locales, que señalan que sin estas instalaciones la leche local debe transportarse a estados vecinos, encareciendo costos y reduciendo su competitividad frente a productos industriales.
Los movimientos de precios de garantía son un pilar de la estrategia. Mientras el gobierno federal impulsa un precio de referencia de 11,50 pesos por litro para pequeños productores, en el mercado local muchos vendedores de leche artesanal pagan por debajo del costo de producción, presionando la rentabilidad de las explotaciones. Esta asimetría de precios está empujando a algunos ganaderos a abandonar la especialización lechera en favor de la ganadería de carne.
Además de los desafíos de infraestructura y precios, el sector enfrenta condiciones climáticas adversas como estrés térmico, que limita la productividad de razas tradicionales. Innovaciones en genética y manejo de forrajes —como el uso de sorgos adaptados— podrían ser claves para elevar la eficiencia productiva y acercar al sector local a las exigencias del plan federal, reduciendo gradualmente la brecha entre producción e importación.
Fuente: El Debate — https://www.debate.com.mx/agro/plan-federal-de-cero-importaciones-exige-mayor-competitividad-al-sector-lechero-de-sinaloa-20260206-0228.html
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