La Procuraduría Federal del Consumidor detalla los aportes de proteína y calcio, las diferencias entre métodos térmicos (pasteurizada y UHT) y cómo identificar la leche auténtica frente a fórmulas combinadas.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) emitió una guía informativa y técnica en la que destaca a la leche como un alimento insustituible dentro de la dieta por su alta densidad de nutrientes esenciales. El organismo subrayó que el producto aporta proteínas de alto valor biológico (como caseínas y seroproteínas de fácil asimilación), calcio biodisponible, fósforo, magnesio y vitaminas A, D y del complejo B, elementos fundamentales para la formación y mantenimiento de la masa muscular, la mineralización ósea y el desarrollo físico en todas las etapas de la vida.
El análisis orienta a los consumidores respecto a la clasificación de la leche según su contenido de grasa butírica y su tratamiento enzimático. Profeco distingue entre las presentaciones entera (con un mínimo de 30 gramos de grasa por litro), semidescremada (de 16 a 18 g/l) y descremada o light (máximo 5 g/l), permitiendo adaptar la elección a las necesidades energéticas individuales. Asimismo, resalta la disponibilidad de leches deslactosadas, en las cuales la lactosa es hidrolizada en glucosa y galactosa para favorecer la digestibilidad en personas con intolerancia sin mermar su concentración de proteínas ni minerales.
En el plano tecnológico e industrial, la dependencia explica las particularidades de los principales procesos térmicos aplicados en el envasado: la pasteurización y la ultrapasteurización (UHT). Mientras que la leche pasteurizada fresca recibe un tratamiento térmico moderado que preserva sabores tradicionales pero exige refrigeración obligatoria y una vida útil corta, la leche ultrapasteurizada (sometida a altas temperaturas por pocos segundos y sellada asépticamente) garantiza esterilidad comercial y estabilidad a temperatura ambiente durante meses antes de abrirse.
Un aspecto prioritario del informe radica en la diferenciación técnica entre la leche 100% pura y las fórmulas lácteas o productos combinados. Conforme a las Normas Oficiales Mexicanas (NOM-155-SCFI y NOM-243-SSA1), la denominación de leche corresponde exclusivamente a la secreción natural del ganado bovino sin grasas añadidas. Profeco advierte que existen en el mercado productos que sustituyen la grasa láctea por aceites vegetales o reducen el porcentaje mínimo de proteína, por lo que exhorta a revisar minuciosamente la denominación comercial y la tabla nutrimental en el empaque.
Finalmente, la autoridad regulatoria recomienda a las familias verificar la integridad de los envases, respetar las fechas de caducidad, comparar precios entre establecimientos y asegurar la cadena de frío tras abrir el producto. Al fomentar un consumo crítico e informado, Profeco busca proteger la economía del hogar, combatir el engaño publicitario y respaldar a la agroindustria formal que cumple rigurosamente con los estándares de inocuidad y autenticidad en el mercado mexicano.
Fuente: Gobierno de México – Profeco
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