Comerciantes de El Fuerte alertaron que el desabasto de queso fresco y panela redujo las entregas de proveedores hasta en un 50%.
El comercio minorista tradicional en el municipio de El Fuerte, Sinaloa, enfrenta una severa contracción en la proveeduría de derivados lácteos artesanales que ha comenzado a vaciar los refrigeradores de abarrotes y misceláneas comunitarias. Comerciantes locales de zonas rurales como Campo Esperanza confirmaron que el suministro de ruedas de queso fresco de rancho y piezas de panela se desplomó hasta en un 50% en las últimas semanas. Las elaboradoras tradicionales que habitualmente distribuían entre seis y ocho piezas de kilo o kilo y medio por punto de venta han recortado sus entregas a solo cuatro unidades, mientras que otras proveedoras espaciaron sus visitas o suspendieron temporalmente sus rutas. A pesar de que la demanda de los consumidores habituales se mantiene firme, la escasez física de producto en mostrador genera compras de pánico entre las familias, quienes adquieren piezas dobles ante la incertidumbre de no hallar lácteos en sus siguientes visitas al establecimiento.
En los hatos de doble propósito y establos familiares de los altos de Sinaloa, la elaboración de queso artesanal fresco descansa en la disponibilidad diaria de leche cruda cosechada en ordeñas matutinas en agostaderos. La elaboración de cada kilogramo de queso fresco demanda un promedio técnico de entre ocho y diez litros de leche pura de vaca, por lo que cualquier caída en la curva de lactancia impacta de manera inmediata en la producción de tina. Las condiciones agroclimáticas del norte sinaloense, sumadas al estrés hídrico estacional y la escasez de pasturas verdes de calidad, comprimen los rendimientos de sólidos no grasos y grasa butírica en corral. Asimismo, en el aspecto sanitario, la región permanece bajo estricta vigilancia veterinaria ante la propagación de plagas que afectan al ganado en zonas serranas, lo que ha obligado a los criadores a intensificar revisiones y aplicar tratamientos clínicos que exigen periodos de retiro obligatorio de leche para evitar la presencia de trazas farmacológicas en el producto final.
En el eslabón comercial y de distribución, la contracción en el abasto de queso auténtico de rancho amplía la vulnerabilidad del consumidor frente a la penetración de productos sucedáneos e imitaciones industriales. En las tiendas de autoservicio y cadenas de conveniencia proliferan quesos análogos formulados a partir de grasas vegetales de palma o soya, almidones modificados y sueros deshidratados que se ofrecen como alternativas de bajo costo. Frente a esta oferta adulterada, el queso fresco y la panela tradicional de los pueblos del norte sinaloense defienden un nicho de pureza bromatológica basado en leche entera no desgrasada, coagulación enzimática natural y salado moderado. La falta de infraestructura de frío estandarizada y tanques termos que mantengan la leche a cuatro grados centígrados a pie de ordeño limita la capacidad de almacenamiento de las queserías rústicas, impidiendo generar reservas para amortiguar los baches estacionales de producción y cumplir con la demanda comercial en los poblados vecinos.
La estructura financiera de las queseras artesanales y los pequeños abarroteros resiente el impacto de los costos operativos en una cadena de valor con márgenes sumamente estrechos. Para las familias productoras, mantener a los hatos en producción durante el estiaje exige desembolsos extraordinarios en suplementos balanceados, heno de alfalfa y sales minerales, insumos que absorben más del 70% del valor del lácteo transformado. Al contraerse el volumen procesado a la mitad, los ingresos brutos se derrumban mientras los costos fijos de leña, gas, cuajos y transporte terrestre se mantienen sin variación. Por su parte, los tenderos de abarrotes pierden ventas cruzadas indispensables para su liquidez diaria, ya que el queso fresco constituye uno de los productos tractor de la canasta básica regional. La falta de financiamiento pecuario formal y de esquemas de aseguramiento para establos tradicionales impide que los productores adquieran vientres de reemplazo o forrajes tecnificados para estabilizar sus volúmenes de entrega.
El restablecimiento regular del suministro lácteo en los municipios del norte de Sinaloa requerirá una coordinación técnica decidida entre las asociaciones ganaderas locales, los comités de fomento pecuario y los programas estatales de apoyo al campo. Resulta prioritario proveer asistencia técnica zootécnica a los pequeños hatos lecheros de la zona de transición serrana para optimizar la nutrición del ganado y mitigar las mermas productivas derivadas del cambio de temporada. De igual forma, avanzar en proyectos de acopio comunitario y equipamiento de pasteurización rápida a temperaturas superiores a los 72 grados centígrados permitirá a los artesanos estandarizar su manufactura, asegurar la inocuidad y evitar el desabasto recurrente en anaqueles. Reconocer el rol neurálgico del queso artesanal en la economía rural ratifica que respaldar la rentabilidad ganadera y el abasto primario es indispensable para defender las tradiciones gastronómicas y salvaguardar la seguridad alimentaria en Sinaloa.
Fuente: Viva la Noticia
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