Ganaderos lecheros advierten que el temor a cuarentenas infundadas frena el reporte de casos de gusano barrenador en Aguascalientes.
La dirigencia de la Asociación de Productores de Leche de Aguascalientes y del Comité Estatal para el Fomento y Protección Pecuaria advirtió que la desinformación y el miedo infundado están frenando la notificación oportuna del gusano barrenador en los hatos ganaderos de la entidad. Diversos ganaderos evitan avisar a los inspectores veterinarios ante la falsa creencia de que sus ranchos serán clausurados o sometidos a cuarentenas generales obligatorias. Las autoridades sanitarias aclararon que el protocolo técnico no contempla el cierre de unidades productivas ni la paralización comercial de los establos, limitándose únicamente a brindar tratamiento médico al ejemplar infectado hasta lograr su total recuperación y liberación. Estimaciones preliminares del sector pecuario calculan que existen alrededor de 25 casos activos del parásito distribuidos en distintas zonas del estado. Esta resistencia a informar dificulta la contención epidemiológica oportuna y eleva el riesgo de propagación hacia las cuencas lecheras circunvecinas del centro y norte del país.
La cuenca ganadera de Aguascalientes procesa y distribuye más de 1.3 millones de litros de leche cruda al día, sustentándose en explotaciones tecnificadas y de doble propósito donde el manejo zoosanitario de las vacas en lactancia resulta prioritario. La larva de Cochliomyia hominivorax penetra a través de pequeñas heridas quirúrgicas, labores de descornado, descole, partos recientes o raspones accidentales en corrales, destruyendo tejido vivo con rapidez. En bovinos de alta especialización láctea, una miasis no atendida provoca un colapso inmunológico severo, fiebre recurrente y caídas inmediatas en el volumen de ordeño diario por animal. Pese a que los comités pecuarios han convocado a talleres informativos y jornadas de capacitación en los once municipios, la asistencia de los productores ha sido sumamente reducida. La desatención en la supervisión preventiva en mangas de manejo e instalaciones de ordeña compromete la sanidad colectiva en los predios familiares y comerciales.
En el plano comercial, la proximidad territorial con estados limítrofes como Zacatecas y Jalisco incrementa la vulnerabilidad del hato ante la movilización no regulada de ganado en pie. La falta de certidumbre en las cifras oficiales puede encender alertas zoosanitarias que restrinjan la expedición de guías de tránsito y certificados sanitarios de movilización animal. Aunque los filtros antemortem y postmortem en los rastros certificados garantizan que los animales con miasis no ingresen a la cadena cárnica de consumo humano, cualquier sospecha no controlada deprime el valor de los becerros y vientres en subastas regionales. Por su parte, la industria transformadora láctea exige estándares rigurosos de inocuidad en rampa de recibo, penalizando a las unidades de producción que presenten descuidos en el bienestar animal o recuentos celulares alterados por procesos inflamatorios. Mantener la transparencia en la vigilancia epidemiológica resulta determinante para blindar la reputación sanitaria de la cuenca hidrocálida ante compradores nacionales e internacionales.
El costo de medicación y cura inmediata de una herida infectada con larvicidas, aerosoles tópicos e ivermectinas representa un gasto menor para la economía del corral en comparación con la pérdida definitiva de una vaca de reemplazo. Un vientre lechero de alta pureza genética en plena curva de lactancia tiene un valor de mercado que supera los 45,000 pesos, patrimonio que se diluye por completo si el parásito avanza hacia órganos vitales. La rentabilidad de las unidades pecuarias medianas ya resiente el encarecimiento acumulado de forrajes henificados, ensilados y concentrados proteicos, reduciendo la holgura financiera para afrontar emergencias sanitarias. Frente a este escenario, las asociaciones lecheras insisten en que el gobierno estatal y las dependencias federales deben canalizar subsidios directos para el suministro de botiquines zoosanitarios y trampas de monitoreo sin costo. La canalización ágil de recursos públicos evitaría que el costo de los insumos veterinarios incentive la renuencia del productor a atender los focos parasitarios de forma técnica.
Para los establos lecheros, sostener una relación contractual fluida con las pasteurizadoras y queserías de la región depende de garantizar estabilidad sanitaria y volumen constante en los tanques de frío. La propagación descontrolada de parásitos en las salas de ordeña puede acarrear mermas productivas que impidan a los ganaderos cumplir con sus cuotas semanales de entrega pactadas con la industria. Los dirigentes del gremio pecuario reiteraron el llamado a los productores a desterrar el miedo y acercarse a las ventanillas del comité de fomento ganadero para registrar cualquier herida sospechosa sin temor a represalias punitivas. El freno definitivo al avance del gusano barrenador en el centro del país dependerá de la corresponsabilidad comunitaria, el reporte temprano de los 25 casos identificados y la coordinación interinstitucional para la dispersión de machos estériles. Proteger el estatus sanitario de Aguascalientes es la única vía para asegurar la sustentabilidad económica de las familias lecheras y consolidar la viabilidad productiva del campo regional.
Fuente: El Clarinete
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