El sistema RASFF clasifica como “riesgo serio” la presencia de fragmentos de plástico en quesos en láminas, obligando a su retiro inmediato de las góndolas.
El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF) emitió una notificación de gravedad extrema tras detectarse fragmentos de plástico en lotes de queso procesado en láminas de origen alemán. Las autoridades sanitarias de Alemania formalizaron el reporte tras identificar la contaminación física en origen, catalogando el incidente como un riesgo serio para la salud pública. Esta clasificación activa de forma automática los protocolos europeos de emergencia, exigiendo la intervención inmediata de importadores, distribuidores y cadenas de autoservicio para detener la comercialización del producto.
El derivado lácteo afectado corresponde a la categoría de quesos fundidos e individualmente empacados en láminas, un formato de alta rotación en el retail europeo debido a su practicidad para la elaboración de sándwiches y preparaciones rápidas. Al tratarse de un alimento de consumo directo que no requiere cocción previa por parte del usuario final, la presencia de cuerpos extraños eleva exponencialmente el peligro de ingesta accidental. La ausencia de detalles específicos sobre marcas o lotes en el informe preliminar ha obligado a las cadenas de distribución a realizar un barrido general preventivo de los inventarios procedentes de la cuenca procesadora alemana.
Desde la perspectiva de la gestión de calidad industrial, la presencia de polímeros en la masa del queso constituye un fallo grave en los controles de puntos críticos de la planta. Este tipo de contaminación física suele derivar de roturas mecánicas en las líneas de dosificación, desgaste de las bandas transportadoras o incidentes en el área de empaque primario. Bajo la estricta legislación alimentaria de la UE, el límite de tolerancia para cuerpos extraños en alimentos listos para el consumo es estrictamente cero, por lo que el hallazgo evidencia una vulneración de los sistemas de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP) de la planta manufacturera.
El riesgo clínico asociado a esta alerta es de carácter estrictamente mecánico. La deglución de filamentos plásticos rígidos o punzantes puede ocasionar micro-laceraciones en la cavidad bucal, la faringe y el esófago, así como procesos inflamatorios en el tracto gastrointestinal o, en escenarios extremos, obstrucciones mecánicas. Los segmentos de consumidores más vulnerables frente a esta alerta incluyen a los niños pequeños —principales usuarios de este formato de queso infantil— y adultos mayores con disfagia o dificultades de masticación, sectores donde el riesgo de asfixia o daño tisular interno es sustancialmente más elevado.
Como respuesta correctiva inmediata, las autoridades alemanas coordinan con los reguladores de la UE el retiro preventivo de las líneas de venta y la auditoría técnica de la planta procesadora responsable para identificar el origen de la falla mecánica. De forma complementaria, se ha exhortado a los consumidores a verificar el origen del queso en láminas en sus hogares, abstenerse de consumirlo si procede de Alemania y devolver las piezas sospechosas a los puntos de venta. Este tipo de contingencias sanitarias vuelve a poner de manifiesto la necesidad de que la industria láctea endurezca la inspección por rayos X y detectores de metales al cierre de las líneas de empaque.
Fuente: Noticias Precio Kilo
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