Danone reduce 30% sus emisiones de carbono en su cadena de suministro integrando agricultura regenerativa y apoyo a lecheros en México.
La filial mexicana del consorcio alimentario Danone alcanzó una disminución del 30% en su huella de carbono total desde 2020 en los alcances uno, dos y tres mediante la articulación de su modelo estratégico Ruta de Impacto Danone. La directora de Sostenibilidad de la compañía en México, Sofía Díaz Rivera, expuso que la descarbonización de la corporación no se limita a la eficiencia energética dentro de sus complejos industriales, sino que interviene de manera directa en el eslabón primario de proveeduría agropecuaria. A través de programas de desarrollo productivo y acompañamiento técnico a los establos ganaderos, la empresa ha transformado los esquemas de captación de leche fluida en cuencas estratégicas, adoptando prácticas de agricultura regenerativa, optimización del recurso hídrico y esquemas de economía circular. La experiencia corporativa será compartida en el marco del Foro de Liderazgo Ecosistémico + UMAFEST 2026, destacando cómo los sistemas agroalimentarios pueden elevar su volumen productivo mientras reducen su impacto sobre el medio ambiente.
En el corazón productivo de Los Altos de Jalisco, una de las cuencas lecheras más representativas del país, la empresa consolida dieciséis años de operación ininterrumpida de su programa Margarita, beneficiando a más de mil pequeños y medianos ganaderos. La intervención zootécnica integral —que combina asesoría agronómica, medicina veterinaria preventiva, acceso a financiamiento y diseño de raciones alimentarias estables— permitió duplicar los rendimientos en corral, pasando de un promedio inicial de 15 litros a 30 litros de leche diarios por vaca. En el aspecto agronómico, la siembra de cultivos de cobertura durante el ciclo invernal y el manejo conservacionista del suelo blindaron las parcelas forrajeras de maíz ante sequías agudas en municipios como San Juan de los Lagos, donde los productores tradicionales perdieron sus cosechas por falta de riego. Tras la extracción matutina en salas de ordeño higiénicas, el fluido se canaliza a tanques termos colectivos con enfriamiento inmediato a cuatro grados centígrados, preservando la estabilidad fisicoquímica de las caseínas y la grasa butírica antes de su transferencia en pipas isotérmicas hacia las plantas procesadoras de derivados lácteos.
En el ámbito del comercio minorista y la dinámica del mercado nacional de derivados, el aseguramiento de una cuenca lechera local tecnificada y sustentable otorga a la compañía una ventaja competitiva frente a la volatilidad de los precios internacionales. Al abastecer sus líneas de yogur batido, bebidas fermentadas y postres lácteos con leche pura de vaca recolectada bajo contratos formales, la empresa defiende el valor biológico del alimento frente a la invasión de productos análogos e imitaciones de bajo costo. En los anaqueles de autoservicio y canal tradicional proliferan fórmulas lácteas combinadas elaboradas a base de grasas vegetales de palma o soya y sueros deshidratados importados que confunden al comprador mediante precios castigados. Respaldar la proveeduría nacional con altos estándares de inocuidad y sin aditivos espesantes artificiales garantiza una calidad sensorial superior que responde a las demandas de los consumidores urbanos, quienes buscan nutrición verificable y marcas comprometidas con la mitigación del cambio climático.
La viabilidad financiera de este modelo de integración vertical descansa en mitigar el riesgo operativo que enfrentan los establos familiares ante la inflación de los insumos agropecuarios. En las explotaciones lecheras del Bajío y occidente, la alimentación del ganado concentra más del 70% del costo operativo corriente por cada litro ordeñado, por lo que duplicar la productividad por vaca amortiza de forma directa los costos fijos de mano de obra y mantenimiento de corrales. A través del mecanismo global de auditoría de proveedores denominado Respect y alianzas financieras, Danone facilita crédito blando para tecnificación de salas de ordeña y adquisición de infraestructura de conservación de forrajes. Este flujo financiero formalizado permite a los productores sortear la desaparición de la banca de desarrollo rural en México y cancela la necesidad de recurrir a intermediarios especuladores, asegurando ingresos predecibles y liquidaciones quincenales regulares que dan solidez al balance económico del rancho.
El reto estructural hacia los próximos ciclos comerciales consistirá en escalar estas prácticas regenerativas más allá de proyectos piloto, adaptándolas a las condiciones agroecológicas particulares de otras cuencas lecheras y frutícolas del país, como se realiza con el programa Madre Tierra en Michoacán y Guanajuato. Resulta indispensable que las dependencias gubernamentales del sector agropecuario y los comités de fomento ganadero repliquen estos esquemas de capacitación técnica y gobernanza hídrica para masificar la resiliencia climática en el campo mexicano. Asimismo, la vinculación entre la academia, la banca comercial y los procesadores industriales facilitará la inversión en biodigestores y sistemas de captación de agua en establos de pequeña escala. El avance alcanzado por la agroindustria láctea ratifica que articular la eficiencia zootécnica con la sustentabilidad ambiental es una condición indispensable para asegurar la rentabilidad del ganadero, proteger los recursos naturales y salvaguardar la soberanía alimentaria de México.
Fuente: El Economista
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