La compañía busca cerrar cientos de demandas en Estados Unidos vinculadas al riesgo de enterocolitis necrosante (NEC) en recién nacidos alimentados con fortificadores y fórmulas especializadas.
La multinacional farmacéutica y de nutrición especializada Abbott Laboratories alcanzó un acuerdo conciliatorio por un monto estimado de 670 millones de dólares para resolver una porción sustancial de los litigios judiciales en Estados Unidos relacionados con sus fórmulas y fortificadores lácteos para bebés prematuros (como Similac Special Care). El convenio busca poner fin a cientos de demandas interpuestas por familias que alegaban que la compañía no advirtió de manera suficiente sobre el riesgo de desarrollo de enterocolitis necrosante (NEC) en recién nacidos de bajo peso al nacer.
La enterocolitis necrosante es una patología gastrointestinal grave y potencialmente mortal que afecta principalmente a lactantes prematuros en unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN). Los argumentos legales de los demandantes sostenían que el consumo de fórmulas e insumos nutricionales elaborados a base de leche de vaca incrementaba la probabilidad de que los prematuros desarrollaran inflamación y necrosis del tejido intestinal en comparación con la alimentación exclusiva mediante leche materna humana o leche de banco donada.
El acuerdo financiero representa un paso estratégico para despejar la incertidumbre legal y la volatilidad bursátil que afectaban a Abbott tras fallos preliminares adversos emitidos por tribunales locales. Pese a estructurar el fondo de compensación económica para extinguir los reclamos masivos, la empresa reiteró la seguridad de sus productos nutricionales, subrayando que estos insumos han sido indispensables durante décadas para cubrir los requerimientos calóricos y proteicos críticos de prematuros que no disponen de leche materna suficiente.
La resolución de este proceso judicial genera importantes implicaciones para la industria global de fórmulas infantiles y el procesamiento de derivados lácteos de alto valor agregado. El caso impulsa a los fabricantes agroindustriales y farmacéuticos a robustecer sus protocolos de investigación clínica, reformular directrices de etiquetado y transparentar las advertencias sobre el uso de fracciones lácteas en poblaciones neonatales de alto riesgo, elevando los estándares de farmacovigilancia y bioética hospitalaria.
El desenlace de este litigio —que sigue una línea paralela a las disputas enfrentadas por otros competidores del sector como Mead Johnson (Reckitt)— marca un precedente determinante en la regulación de alimentos médicos especializados. A nivel internacional, las compañías del sector lácteo y nutricional deberán navegar marcos regulatorios y de responsabilidad civil más estrictos, acelerando la innovación biotecnológica hacia bioactivos y componentes humanizados que optimicen la salud digestiva de los lactantes más vulnerables.
Fuente: Investing.com
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