Tras confirmarse la presencia del parásito en un becerro, las autoridades restringen la movilización de animales y encienden las alarmas en la frontera.
La Comisión de Salud Animal de Texas (TAHC) emitió una orden ejecutiva de emergencia para restringir de manera estricta la movilización de ganado en regiones estratégicas del estado. La medida sanitaria, que establece formalmente la denominada “Zona Infestada 01”, abarca franjas clave de los condados de Zavala y Uvalde. Esta drástica disposición prohíbe el traslado de cualquier animal de sangre caliente sin una autorización expresa de los inspectores estatales, activando un cerco epidemiológico inmediato para frenar la expansión de la plaga hacia otras áreas comerciales y la zona fronteriza.
La alerta se disparó tras la confirmación de un caso positivo de gusano barrenador del Nuevo Mundo en un bovino lactante ubicado en el condado de Zavala. La muestra biológica fue analizada y ratificada por los especialistas del Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios en Ames, Iowa. Ante el riesgo latente, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) catalogó formalmente al parásito como una enfermedad exótica de alto impacto, lo que intensificó las labores de contención biológica en los límites territoriales colindantes con el norte de México.
El riesgo que representa la plaga para la rentabilidad ganadera obligó al gobierno de Texas a mantener activa una declaratoria estatal de desastre, herramienta jurídica implementada por el gobernador Greg Abbott que se renueva de manera mensual. La mosca causante de esta afección deposita sus huevecillos directamente en heridas abiertas o tejidos blandos de los animales. Al eclosionar, las larvas perforan y devoran el tejido vivo, desencadenando infecciones secundarias severas y mutilaciones que destruyen el valor zootécnico del ejemplar y comprometen su supervivencia si no se implementa una terapia oportuna.
Frente a este escenario adverso, las agencias gubernamentales de la TAHC y el USDA desplegaron un robusto plan de contingencia biológica que incluye el trampeo de vectores y la liberación masiva de moscas estériles para colapsar el ciclo reproductivo del parásito. El foco inicial de infestación se detectó específicamente en la región umbilical de un becerro de apenas tres semanas de vida. Las autoridades sanitarias advirtieron que la viabilidad económica de las unidades de producción de la región depende por completo de la velocidad con la que se logre erradicar este brote transfronterizo.
Especialistas veterinarios e inspectores de salud animal exhortaron de manera urgente a los productores lecheros y ganaderos de la franja norte a extremar las revisiones clínicas diarias en cada establo. Resulta indispensable supervisar minuciosamente los procesos de ordeña, el manejo de partos y las curaciones de ombligos en las crías recién nacidas para mitigar vulnerabilidades. Las organizaciones sectoriales recuerdan que cualquier sospecha de miasis o presencia de larvas debe notificarse de inmediato a los laboratorios oficiales, evitando estrictamente el traslado de animales sospechosos para salvaguardar el estatus sanitario nacional.
Fuente: El Heraldo de Juárez
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