La reducción abrupta del 40% en la compra de leche en Chihuahua por parte de Liconsa satura tanques y asfixia a los hatos ganaderos.
La empresa pública Liconsa, operando bajo el esquema de Leche para el Bienestar, notificó de forma intempestiva una reducción del 40% en los cupos de recepción a los ganaderos de la cuenca centro-sur de Chihuahua. Esta disposición administrativa recorta abruptamente los volúmenes diarios que los centros de acopio autorizados recibían bajo el programa de precio de garantía fijado en 11.50 pesos por litro. Los productores de municipios estratégicos como Meoqui, Delicias, Saucillo y Camargo señalaron que la medida se aplicó sin previo aviso técnico ni mesas de concertación con las asociaciones locales. Este recorte del 40% en la compra de leche en Chihuahua se suma a las tensiones financieras provocadas por los adeudos acumulados y los rezagos de varias semanas en la dispersión de pagos federales. Ante este escenario, los establos familiares y comerciales enfrentan un estrangulamiento de liquidez que imposibilita la continuidad operativa regular en los predios pecuarios.
La cuenca centro-sur del estado representa uno de los polos ganaderos más tecnificados del norte de México, operando con sistemas de ordeño mecanizado y tanques termos de enfriamiento rápido que mantienen la leche a cuatro grados centígrados. La capacidad de almacenamiento refrigerado a pie de corral en las unidades familiares de diez a cincuenta vacas en producción está diseñada para retener únicamente entre 48 y 72 horas de ordeña continua. Al rechazar los centros receptores cuatro de cada diez litros producidos, los tanques de frío en los ranchos alcanzan niveles críticos de saturación en menos de dos jornadas de trabajo. La fisiología del ganado lechero impide interrumpir la extracción diaria sin detonar mastitis aguda o colapsos productivos en el hato, obligando a los productores a mantener las rutinas de ordeño matutino y vespertino. Como consecuencia directa de esta sobreacumulación física, los ganaderos quedan expuestos al riesgo inminente de tener que tirar la leche fresca o sufrir la descomposición bacteriológica del alimento en tanque.
El rechazo masivo de producto por parte del canal institucional genera una distorsión inmediata en la comercialización regional al empujar miles de litros excedentes hacia el mercado abierto. Sin la válvula de escape que representaba el acopio gubernamental, los pequeños ganaderos se ven forzados a ofrecer su leche cruda a queserías artesanales e intermediarios locales a precios de castigo que rondan entre 7.00 y 8.50 pesos por litro. Esta sobreoferta forzada en canales secundarios deprime las cotizaciones zonales y amplía la brecha frente a los costos de equilibrio que exige la lechería especializada. Paralelamente, la penetración de fórmulas modificadas elaboradas con sueros industriales y grasas vegetales compite de manera desleal en los puntos de venta urbanos, desplazando la demanda de quesos genuinos de leche entera. La falta de absorción por parte de las grandes procesadoras privadas del estado agrava el cuello de botella comercial, dejando a los hatos familiares en una situación de indefensión contractual frente a la especulación de compradores informales.
La viabilidad económica de los establos en el semidesierto chihuahuense enfrenta presiones extraordinarias derivadas de una prolongada sequía que diezmó la disponibilidad de agostaderos y forrajes de temporal. La alimentación del ganado representa entre el 65% y el 72% del costo total de cada litro producido en corral, obligando a los ganaderos a adquirir alfalfa henificada, ensilados de maíz y concentrados energéticos a precios elevados. La pérdida del 40% en la facturación corriente agota el capital de trabajo y rompe las líneas de crédito que los productores mantenían con distribuidores locales de alimentos balanceados. Frente a la carencia de instrumentos crediticios de emergencia en la banca de desarrollo pecuario, los productores no cuentan con amortiguadores para financiar el alimento del ganado sin el flujo semanal de ventas. Este estrangulamiento financiero ha comenzado a forzar el despoblamiento de corrales mediante la venta prematura de vientres productivos hacia el rastro para evitar la inanición del resto del hato.
La restauración de los cupos de acopio y la puntualidad en las transferencias electrónicas por parte de la paraestatal resultan determinantes para evitar el colapso productivo de la lechería en Chihuahua. Los dirigentes del sector advierten que castigar a los proveedores nacionales contradice frontalmente los objetivos gubernamentales de alcanzar la autosuficiencia alimentaria y fortalecer la producción interna. Las organizaciones pecuarias exigen la instalación de una mesa técnica urgente con directivos de la Secretaría de Agricultura y administradores del programa para transparentar los presupuestos de compra y reabrir la recepción total de los establos empadronados. De no revertirse el recorte durante las próximas jornadas, los productores anticipan asambleas extraordinarias y movilizaciones pacíficas ante las instalaciones de acopio para defender su derecho a comercializar el fruto de su trabajo. La supervivencia de cientos de familias lecheras del norte del país dependerá de que el gobierno federal reconozca el valor social y productivo de la cuenca chihuahuense, garantizando contratos de compra estables que devuelvan certidumbre al campo mexicano.
Fuente: Quadratín Chihuahua
Ahora puedes leer las #noticias más importantes en los canales de #Whatsapp de #eDairyNews!!
🇲🇽 eDairy News MÉXICO: https://whatsapp.com/channel/0029VaLDr0G4SpkLXxDY3t2x





