La recuperación de pasturas y agostaderos en zonas rurales reactiva el volumen de ordeño en los ranchos, impulsando la elaboración artesanal y la economía familiar.
Las recientes precipitaciones pluviales registradas en diversas regiones de Baja California Sur han generado expectativas sumamente favorables para la actividad pecuaria estatal, anticipando un incremento sustancial en la producción de queso regional y derivados lácteos. Tras atravesar prolongados periodos de estiaje que mermaron la disponibilidad de forraje natural, la humedad acumulada en el suelo y el llenado de aguajes y bordos reactivan las condiciones productivas en las comunidades rurales, permitiendo a los ganaderos proyectar una temporada de notable recuperación económica.
El impacto principal del temporal se manifiesta en el reverdecimiento inmediato de los agostaderos y praderas naturales características de la península sudcaliforniana. La proliferación de pastos y vegetación arbustiva nativa proporciona una fuente nutricional abundante para el ganado bovino y caprino, lo que se traduce en un alivio financiero inmediato para los rancheros, quienes reducen de forma significativa los costos operativos al prescindir de la compra extraordinaria de pacas de forraje y suplementos concentrados de alto valor comercial.
En el plano zootécnico y lácteo, la adecuada alimentación y la disminución del estrés hídrico y calórico en los hatos impulsan tanto el volumen promedio de leche obtenido en el ordeño como la concentración de sólidos útiles (grasa y proteína). Esta mejora en los componentes fisicoquímicos de la materia prima resulta determinante para la manufactura del tradicional queso regional de rancho —en presentaciones frescas, prensadas y oreadas—, optimizando el rendimiento del cuajado y permitiendo a las pequeñas queserías procesar mayores volúmenes sin alterar sus fórmulas artesanales.
En el ámbito socioeconómico, la reactivación quesera representa el sustento básico de cientos de familias en municipios serranos y rurales como Comondú, Mulegé y La Paz, donde la ganadería extensiva y la transformación láctea sostienen la microeconomía de las comunidades. La colocación fluida de queso en mercados locales, tianguis y corredores turísticos de la entidad permite a los productores comercializar directamente su producto, evitando la intermediación castigada y generando la liquidez necesaria para recapitalizar sus unidades pecuarias tras las pérdidas de la sequía previa.
Especialistas pecuarios y asociaciones ganaderas coincidieron en que el desafío inmediato radicará en aprovechar este ciclo húmedo para implementar prácticas de conservación de forraje y captación eficiente de agua. La promoción de esquemas de henificación, el manejo rotacional de agostaderos para permitir la recuperación de las especies forrajeras y el mantenimiento preventivo de la sanidad del hato resultarán indispensables para blindar la actividad quesera y consolidar un modelo productivo resiliente frente a los desafíos climáticos en Baja California Sur.
Fuente: Meganoticias
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