La explosión global en la demanda de este lácteo alto en proteína obliga a multimillonarias inversiones operativas y desafía la logística del sector.
El mercado de la economía láctea internacional experimenta una sacudida sin precedentes debido a un explosivo repunte en el consumo de queso cottage, un fenómeno impulsado por tendencias digitales y la fiebre de los alimentos hiperproteicos. El Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) encendió las alertas tras registrar un incremento descomunal en las pizarras comerciales de este derivado, validando con las plantas procesadoras que no se trataba de un error estadístico, sino de un cambio estructural en las preferencias del consumidor moderno.
Esta ola expansiva ha obligado a gigantes industriales de la cuenca europea, como la firma Entrepinares, a destinar una inversión superior a los 20 millones de euros en su planta de Vilalba, Lugo, con el objetivo de consolidar una capacidad instalada capaz de procesar unos siete millones de kilos anuales de este producto. La decisión estratégica redefine el portafolio de la mayor quesería de España, la cual incursiona por primera vez en la manufactura de lácteos frescos para subsanar los recurrentes desabastos de cadenas comerciales líderes como Mercadona, que arrastraba serias dificultades logísticas para asegurar un proveedor local estable.
Desde una perspectiva técnica e industrial, el queso cottage —una cuajada granulosa y sin prensar— es valorado por los analistas más como un suplemento proteico a base de leche que como un queso tradicional. Su ficha técnica destaca por contener un promedio de 12 gramos de proteína de alto valor biológico por cada 100 gramos de producto y apenas un 4 por ciento de grasas, un perfil idóneo que se alinea perfectamente con la creciente demanda de alimentos funcionales y de alta densidad nutricional. Para el productor lechero, este auge abre una ventana comercial idónea para absorber excedentes de fluido crudo y transformarlos en mercancías de alto valor añadido.
En el plano de los datos duros, las estadísticas consolidadas por la consultora NIQ confirman que el consumo de cottage creció un sorprendente 61 por ciento durante 2025, superando por siete veces el ritmo de expansión de la categoría de quesos frescos tradicionales. Aunque este repunte arranca desde una base de mercado inicialmente modesta, el patrón de comportamiento es global; incluso en mercados maduros y de alta competencia como los Estados Unidos y el Reino Unido, las tasas de crecimiento anual se sitúan firmemente en un rango que oscila entre el 20 y el 41.9 por ciento en valor y volumen físico.
Finalmente, el debate entre los especialistas del sector pecuario se centra en determinar si esta efervescencia comercial representa una categoría fija o una moda transitoria. Mientras analistas de la talla de John Crawford sostienen que los dos años de incrementos a doble dígito demuestran la madurez del segmento, expertos como Mike McCully muestran cautela y advierten que el auge impulsado por plataformas como TikTok llega tras dos décadas de declive continuo. Los asesores y zootecnistas coinciden en que la volatilidad de estos estados de opinión obliga al establo moderno y a la planta pasteurizadora a desarrollar modelos de manufactura altamente flexibles para mitigar los riesgos financieros en el corral.
Fuente: Ser Noticias
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