La saturación del centro de acopio en Francisco I. Madero deja fuera a los ganaderos de Tulancingo pese al atractivo precio por litro.
El mercado de la economía láctea en el estado de Hidalgo enfrenta un importante cuello de botella logístico que frena de manera temporal la incorporación de nuevos ganaderos a las redes de subsidios federales. Sharon Macotela Cisneros, delegada federal de Leche para el Bienestar, confirmó que el padrón de beneficiarios se encuentra suspendido en la entidad debido a que el centro de acopio ubicado en Francisco I. Madero opera actualmente al límite de su capacidad instalada. Esta saturación de la infraestructura oficial bloquea el ingreso de las unidades de producción del Valle de Tulancingo y otras cuencas regionales de alta demanda.
Para el productor lechero local, quedar fuera de este esquema institucional representa una sensible merma en las expectativas de ingresos diarios en el corral. El atractivo del programa radica en que paga un precio fijo de 11.00 pesos por litro de materia prima, consolidándose como la opción comercial más rentable del mercado agropecuario regional. Esta cotización oficial contrasta drásticamente con las pizarras que manejan los queseros tradicionales de la zona, quienes llegan a pagar apenas 4.00 pesos por litro de leche fluida, una abismal diferencia que castiga el esfuerzo de la ordeña diaria.
Ante este escenario de saturación, la estrategia institucional del gobierno federal contempla priorizar la explotación absoluta de la infraestructura disponible antes de autorizar la apertura de nuevos puntos de recepción de volumen físico. La delegada precisó que los ganaderos adscritos se muestran conformes con el esquema de liquidaciones, lo que ha generado una alta competitividad y disputa por los espacios de entrega. No obstante, la rigurosidad en las reglas de operación impide inflar los censos sin asegurar primero el desfogue eficiente del fluido concentrado hacia las plantas de procesamiento.
En lo que respecta a los proyectos pendientes para desahogar las cuencas del norte y sur de la entidad, los centros de acopio proyectados para Tulancingo y Tizayuca permanecen en una fase de espera indefinida, a pesar de contar con los predios validados para su eventual construcción. Una precisión crítica para los analistas sectoriales y asesores técnicos es que estas futuras plantas logísticas serán operadas bajo el control exclusivo de Leche para el Bienestar. El nuevo marco normativo deja fuera la participación histórica de Liconsa, transformando la estructura corporativa de la industria láctea del gobierno.
Finalmente, las autoridades federales advirtieron que difícilmente se autorizarán nuevas inversiones en activos fijos mientras el complejo de Francisco I. Madero conserve potencial de expansión operativa. Sin embargo, se dejó abierta una ventana de oportunidad para que los gobiernos estatales y municipales inyecten recursos presupuestarios propios que permitan concluir las obras civiles rezagadas. El futuro de la competitividad y la eficiencia en el establo moderno de Hidalgo dependerá de la articulación de estos niveles de asociacionismo regional para abrir canales formales que defiendan el valor real de la producción genuina.
Fuente: La Silla Rota
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