La contracción de márgenes y el encarecimiento de costos fijos reconfiguran las pizarras de los Siete Grandes productores del mundo.
El mercado de la economía láctea internacional se enfila hacia un reequilibrio gradual en 2026, caracterizado por una marcada desaceleración en el ritmo de crecimiento global tras el fuerte repunte registrado el año previo. De acuerdo con el más reciente informe de Rabobank, la oferta combinada de los Siete Grandes exportadores (Unión Europea, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Brasil, Argentina y Uruguay) avanzará apenas un 1% este año, contrastando con el dinámico 3.1% de 2025. Este comportamiento sectorial exhibirá un pico de volumen físico durante el segundo trimestre, seguido de una fase de estabilización en el tercero y una de contracción hacia el cierre del cuarto trimestre.
En contraste con el panorama restrictivo, Estados Unidos se consolida como el principal motor de crecimiento en Norteamérica, proyectando un incremento en su producción cercano al 2% para 2026. Este avance se sustenta en un inventario nacional récord de 9.7 millones de cabezas y en el aumento de la eficiencia en el establo mediante rendimientos superiores por animal. Los márgenes del ganadero estadounidense muestran estabilidad gracias a costos de alimentación moderados e ingresos complementarios de la cría de ganado de carne en explotaciones lecheras. Paralelamente, China mantendrá un volumen físico estable de 40.9 millones de toneladas, compensando la reducción de rebaños con alta tecnología, mientras su consumo interno repunta un 2%.

Por su parte, la Unión Europea y el Reino Unido experimentan una pérdida de impulso tras un ciclo de prolongada expansión fundamentado en la productividad. Las estimaciones de los analistas prevén un modesto incremento del 0.2% en el segundo trimestre, para luego dar paso a caídas cercanas al 1% en la segunda mitad de 2026. Las pizarras comerciales reflejan que los márgenes en origen se han reducido con fuerza debido a un desplome del 17% en el precio pagado por la leche desde septiembre, sumado al encarecimiento de los fertilizantes y la energía. Esta coyuntura ha desviado los excedentes de la ordeña hacia la manufactura de leche desnatada en polvo y mantequilla, demeritando los precios internacionales ante una demanda global aún frágil.
En Oceanía y el Cono Sur, los reportes de datos exponen realidades asimétricas para el productor lechero. Nueva Zelanda modera su crecimiento al 1% para el ciclo 2026/27 tras una excelente campaña previa del 3.5%, sosteniendo rentabilidad con valores de entre 9.7 y 9.75 NZD/kgMS, pese a los riesgos del costo energético. En tanto, Australia retrocede un 0.3% a abril y prevé una baja similar en el nuevo ejercicio debido a costos al alza que sitúan a las empresas agropecuarias cerca de su punto de equilibrio. En Sudamérica, Brasil frena su agresiva expansión del 8% vista en 2025 para mostrar estabilidad, mientras que Argentina debilita su ritmo al rango del 1 al 2% antes de contraerse, afectada por una demanda interna volcada hacia derivados lácteos de menor valor.
Para los industriales, médicos veterinarios, zootecnistas y analistas en México, esta ralentización de la oferta externa delinea un escenario que exige optimizar la competitividad interna. La debilidad en las cotizaciones de polvos y grasas, combinada con la vulnerabilidad climática de fenómenos como El Niño, obliga a elevar la disciplina sanitaria y la eficiencia en el establo moderno para mitigar el impacto de los insumos dolarizados. Monitorear los flujos comerciales de los principales exportadores resulta indispensable para diseñar estrategias que resguarden la rentabilidad de cada unidad de producción nacional, protegiendo el precio en la sala de ordeña y apuntalando de manera decidida la soberanía alimentaria del país frente a las fluctuaciones del mercado global.
Fuente: Fedeleche
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