El centro de Tulancingo sigue abandonado tras seis años; ganaderos quedan fuera del precio de garantía y acusan competencia desleal.
El mercado de la economía láctea en el estado de Hidalgo enfrenta un severo cuello de botella logístico e institucional que mantiene frenado el potencial de su segunda cuenca más relevante. Sharon Macotela, delegada estatal de Leche para el Bienestar, confirmó que el Centro de Acopio Lechero de Tulancingo no entrará en operaciones en el corto plazo. La postura oficial supedita su apertura a que la planta activa en Francisco I. Madero alcance primero su máxima capacidad de recepción física. Mientras tanto, el programa federal de abasto social mantiene cerradas sus ventanillas para nuevos proveedores, topando el padrón a pesar de ofrecer un atractivo precio de garantía de 11.50 pesos por litro de leche.
Esta política de centralización ha desatado un fuerte descontento entre los líderes de las unidades de producción de la región, quienes desmienten que el traslado hacia la planta operativa sea viable. Jonathan Reyes, representante del Comité de Lecheros del Valle de Tulancingo, calificó de inviable la alternativa de transportar de forma independiente el volumen fluido diario. El dirigente detalló que realizar trayectos de cuatro horas entre ida y vuelta genera costos fijos de flete de entre 3,000 y 4,500 pesos diarios; un gasto comercialmente catastrófico para un productor lechero promedio que apenas genera entre 150 y 300 litros al día tras cada ordeña.
Las consecuencias económicas de este estancamiento en la infraestructura golpean de forma directa a cerca de 3,000 ganaderos del Valle de Tulancingo. Esta cuenca genera un volumen físico aproximado de 450,000 litros de leche diarios que hoy se quedan al margen de los subsidios federales. Sin la opción de ingresar al circuito de Liconsa, el sector pecuario local se ve obligado a malbaratar su materia prima con la industria quesera regional, la cual castiga las pizarras de pago con tarifas de entre 8.50 y 9.50 pesos por litro, una cotización demeritada incluso frente a los registros del año pasado.
El panorama comercial para el ganadero hidalguense se complica aún más por las dinámicas de importación que saturan los canales de comercialización del país. El comité de productores locales denunció que el verdadero enemigo de la leche fluida nacional no es la distribución al por menor en bolsa, sino la masiva introducción de leche en polvo en bultos de 25 kilogramos proveniente de Estados Unidos. Irónicamente, el propio programa Leche para el Bienestar opera como el principal importador de este insumo en polvo, el cual es adquirido por los queseros locales como un sustituto barato para formular sus productos, deprimiendo la demanda en el establo regional.
La parálisis del Centro de Acopio de Tulancingo arrastra un historial de promesas incumplidas desde su proyección en el año 2020 sobre un terreno municipal donado en San Nicolás El Chico. Diseñado originalmente con una capacidad de recepción de 30,000 litros diarios para elevar la eficiencia en el establo de la periferia, el inmueble cumple seis años en el abandono físico y desprovisto de equipamiento técnico. Pese a que los reportes de datos estatales sitúan el avance de la obra entre un 75 y 80 por ciento, la falta de presupuesto y coordinación gubernamental prolonga la crisis de rentabilidad del sector, comprometiendo la soberanía alimentaria de la cuenca.
Fuente: El Sol de Tulancingo
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