Investigadores mexicanos combinan microbiología y tecnología para blindar el valor comercial y sanitario de los quesos genuinos.
El sector de los quesos artesanales en México enfrenta un reto crítico que define su supervivencia: equilibrar los saberes heredados por generaciones con las estrictas normativas sanitarias vigentes. Frente a este escenario, un equipo de investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Querétaro ha puesto en marcha un proyecto científico integral. La iniciativa busca identificar y catalogar la microbiota nativa presente en las variedades de quesos genuinos madurados, un paso fundamental para estandarizar su inocuidad sin alterar el perfil de sabor y textura que los caracteriza.
El valor económico y cultural de estos productos agroindustriales radica en el uso de leche cruda obtenida de forma local en cada cuenca lechera. A diferencia de los quesos industriales y de las imitaciones comerciales que abundan en las tiendas de autoservicio, el queso genuino mexicano no utiliza grasas vegetales ni conservadores artificiales. Esta pureza de ingredientes representa una gran ventaja competitiva en los mercados premium, pero también exige un control microbiológico riguroso para asegurar que las bacterias benéficas prevalezcan sobre los patógenos.
Para el productor lechero y el ganadero nacional, el éxito de estos proyectos de investigación abre una ventana de oportunidad para agregar valor a la materia prima. Vender la leche fluida directamente a las queserías tradicionales o integrarse a la cadena de procesamiento artesanal permite obtener mejores márgenes de ganancia en comparación con los precios base de la industria pasteurizadora. La estabilidad financiera de cada establo se ve fortalecida cuando el valor biológico de los componentes de la leche es reconocido y remunerado de forma justa.
Por su parte, los médicos veterinarios, zootecnistas y asesores técnicos desempeñan un rol clave en este ecosistema de producción tradicional. La viabilidad del procesamiento con leche cruda depende por completo de las buenas prácticas de ordeña y del control estricto de la salud de las vacas en la unidad de producción. Implementar programas de medicina preventiva y asegurar una correcta higiene en el comedero y las instalaciones del establo garantiza que la leche llegue con una baja carga bacteriana residual, facilitando el proceso de maduración del queso.
Finalmente, los analistas del sector destacan que el desarrollo de cultivos iniciadores nativos permitirá certificar el origen y la tipicidad de variedades emblemáticas mexicanas. Este blindaje científico no solo protege el patrimonio gastronómico frente a la competencia de productos ultraprocesados, sino que abre las puertas a la exportación bajo figuras de denominación de origen. La vinculación entre la academia y las comunidades rurales se consolida así como la estrategia más efectiva para rentabilizar el campo y asegurar la permanencia del sector lácteo artesanal.
Fuente: Crónica
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