Un estudio revela que la desaparición del tratado comercial dispararía hasta un 66% los precios de los alimentos en la región norteamericana.
Un análisis económico de la firma internacional Trade Partnership advirtió sobre las severas repercusiones financieras que provocaría la eventual cancelación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). De acuerdo con el reporte, la eliminación de este marco normativo trilateral e imposición de aranceles bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio provocaría un encarecimiento de hasta el 66 por ciento en productos alimenticios clave. Este escenario impactaría de forma directa los bolsillos de los consumidores y desestabilizaría los flujos del comercio agroindustrial en toda la región de Norteamérica.
El desglose de los datos estadísticos detalla incrementos críticos en categorías de consumo diario: las frutas frescas registrarían un alza del 66 por ciento, mientras que las verduras congeladas o en conserva subirían un 43 por ciento. Asimismo, los productos cárnicos experimentarían un ajuste al alza del 24 por ciento, lo que alteraría la competitividad de las cadenas de suministro cárnicas y avícolas. Este encarecimiento generalizado erosionaría el poder adquisitivo de la población en un contexto de presiones inflacionarias globales que ya de por sí afectan los márgenes de comercialización de los alimentos.
Para el productor lechero y las industrias procesadoras de México, las alertas del informe son de consideración. Si bien el estudio enfoca gran parte del análisis en el mercado estadounidense, la interconexión de la cuenca lechera norteamericana implica que cualquier disrupción arancelaria reconfigurará los costos de los ingredientes importados. La viabilidad de cada establo mexicano depende en gran medida de la estabilidad que ofrece este acuerdo de libre comercio para la adquisición de granos forrajeros, componentes genéticos y tecnología necesaria para eficientizar los procesos productivos diarios.
Por su parte, los asesores técnicos, médicos veterinarios y zootecnistas de la región siguen de cerca estas variables de la economía láctea y agrícola. Un incremento en los costos de las materias primas importadas encarecería la formulación de las raciones en el comedero, lo que comprometería la rentabilidad de las curvas de lactancia en los establos comerciales. Los líderes sectoriales advierten que la resiliencia del campo nacional frente a estos escenarios de volatilidad política internacional dependerá de la optimización técnica de cada unidad de producción.
La vigencia y certidumbre jurídica del T-MEC serán sometidas a una revisión formal en el corto plazo, un proceso que genera cautela entre los principales actores del sector agropecuario de los tres países socios. Mantener las fronteras abiertas sin barreras arancelarias artificiales es la base para sostener la seguridad alimentaria regional. Ante la posibilidad de negociaciones complejas, los empresarios ganaderos y las plantas pasteurizadoras deben priorizar esquemas de eficiencia interna y diversificación de proveeduría para blindar sus operaciones productivas.
Fuente: Plaza de Armas
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